Filosofía de la tortuga
Me enseñaron que el tiempo es dinero, y yo elegí creer que es sobre todo terreno. Se atraviesa, paso a paso, y quien corre no lo recorre mejor: lo recorre antes, y casi siempre sin mirarlo.
La tortuga nunca ha creído en la prisa. Tiene un paso que no cambia, una dirección que no anuncia y una paciencia que confunde a quien la toma por lentitud. Lenta es una palabra que usamos cuando medimos a los demás con nuestra vara. Ella no compite: llega.
Se piensa que el caparazón es una defensa, pero es más que eso. No es una casa que uno se pone y deja en la entrada: nace con ella, forma parte de sus huesos, la acompaña desde la primera hasta la última hora. Es la manera en que le dice al mundo hasta aquí, y no más allá, sin necesidad de levantar un muro. He aprendido que hace falta un caparazón, no para esconderme, sino para que no me mueva cualquier viento. Una idea firme, un modo de trabajar, algunos principios que no se negocian. Debajo, la parte blanda sigue viva, y por eso necesita protección.
Algunas tortugas superan el siglo, y uno piensa que no es casualidad. Quien no lo consume todo de golpe tiene más días por vivir. Yo quiero construir así: cosas que duran, oficios que no se queman, relaciones que no piden ser salvadas cada mes. Quiero una obra que se parezca a una vida larga, no a una temporada brillante.
A menudo uno se encuentra en lugares donde la prisa es la norma, y a cada paso hay una voz que se lo recuerda. He aprendido que el ritmo impuesto por otros cansa más que el trabajo mismo, y que el cuerpo conoce un paso propio, el justo, y lo echa de menos. Hoy he recuperado ese paso. Trabajar con calma, pero sin pereza. La calma es una forma de atención, y la atención, a la larga, vale más que la velocidad.
Ser tortuga significa elegir adónde ir, llevar solo lo que hace falta y no confundir la meta con la carrera. Significa saber que se llega de todos modos, y que llegar tarde, pero enteros, es mejor que llegar pronto y desgastados.
Una tortuga, en el fondo, es un animal que ha decidido durar. Y yo, con todo el esfuerzo que cuesta, he decidido hacer lo mismo.